La Misión / Visión empresarial. El aroma de mi hogar

“Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe“.

Miguel de Cervantes.

 

Hoy en día en que ya han desaparecido los príncipes azules, cuesta horrores encontrar un buen compañero de viaje, ya se vista de proveedor o de cliente, que simplemente cumpla con los mínimos requisitos de ser aceptable compañía y de compartir camino y mochila, que no te ayude a caer cuando tropiezas, ni te deje tirado a las primeras de cambio. Decía, que hoy en día tener a alguien del que te puedas fiar, no en que te salve la vida, pero al menos en que no te va a perjudicar, ya es, dadas las circunstancias, un valor que hay que tener en cuenta.

Podemos pensar que esta afirmación procede de una visión pesimista de la vida, pero sólo falta observar el mundo que nos rodea, tanto el entorno global como en el ámbito local, sea en lo social o lo económico, para comprobar la brutal pérdida de valores, que seguramente siempre ha existido, pero que ahora se hace más evidente que nunca.

Se argumenta que es imprescindible una regeneración moral de la sociedad en todos sus estamentos para poder vivir en un mundo al menos transitable. La alternativa es la desconfianza continua con cualquier  interlocutor, al que no le daremos cancha, hasta que él haya  demostrado fehacientemente su rectitud y consistencia. Por si las moscas, hasta que esta revelación no se dé, la mano agarrando fuerte la cartera y confianzas, las mínimas.

Este ‘fundamento’ que los compradores, en general, y en particular los de las GSA y GSB, dicen encontrar a faltar en sus proveedores, cuando quieren establecer relaciones duraderas serias y con compromiso (bueno, al menos hay alguien que no se horroriza delante de un compromiso), puede empezar a crearse a través de la manifestación pública de lo que se ha venido en llamarMisión/Visión de las empresas.

Más de uno pensará: con lo complicado que es , sólo falta ahora meterme en desarrollar conceptos etéreos y discursos de salón. Error, estás dejando, otra vez, a un lado lo importante para dedicarte sólo a lo urgente.

Hoy en día, más que publicitar un nuevo producto de tu marca que ni siquiera es innovador, quizás valdría más plantearte, como responsable de tu empresa, si estos recursos en tiempo y dinero no estarían mejor empleados en hacer llegar, a quienes están relacionados con tu entorno empresarial y marca, el mensaje de los valores que propone y defiende tu empresa, no sólo económicos, que también, sino relacionados con aportaciones sociales, orientación al medio ambiente, sostenibilidad, mantenimiento de puestos de trabajo, promoción de la economía local, acciones solidarias… haciendo todo ello de una forma honesta y sincera.

Eso sí, no hagáis como mi admirado Groucho cuando uno de sus personajes dice: “Estos son mis principios… y, si no le gustan, tengo otros”. Desarrollar un concepto de Misión /Visión exige la previa existencia de un código deontológico de Empresa y su obligada difusión y formal seguimiento por todos los empleados de la empresa en cuestión. Sólo entonces se genera la suficiente credibilidad para poder convencer a quienes tratan contigo que tu empresa respeta escrupulosamente, no sólo la legislación, sino también es ejemplo de las mejores prácticas empresariales y que, buscando el lógico beneficio a largo plazo, trata de compartirlo con sus empleados, clientes, y consumidores, respetando siempre las reglas de juego.

Más a favor de desarrollar un proyecto de Misión–Visión de una empresa. No se requieren demasiados recursos, siendo su productividad en cuanto a resultados sociales, de imagen y económicos indudable, eso sin contar el plus de motivación al propio personal y de confianza reforzada que se puede aportar a clientes y consumidores. Una mejora indudable de imagen de marca e incluso personal del directivo que promueve este tipo de propuestas.

Eso sí, hacerlo por hacerlo es convertirlo en banal. Si se hace, que se haga con las ideas bien claras y con la profundidad, seriedad y honestidad que los tiempos reclaman.

En fin, un poco de aire fresco que tan necesario es en tiempos en que se está tirando de muchas mantas y de ellas emanan a un ambiente ya irrespirable de por sí, nuevas descargas que a modo de bombas fétidas, estallan cada día en nuestras narices.

La Misión /Visón vendría a ser como el Ambi Pur de la cosa. El Aroma de mi Hogar… Comprueba lo bien que huele mi Empresa… Sólo falta que quien tenga que oler sepa apreciar la fina fragancia que proponemos y no tenga la nariz atascada de tanto tener que tapársela.

Eso sí, si tu empresa se dedica a fabricar armas tendrás un poco complicado explicar tu Misión,  aunque puedas argumentar siempre que buscas la sostenibilidad del empleo de tus trabajadores… explicaciones más chuscas se han oído en estas últimas semanas.

Vìa cdecomunicacion.

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